lunes, 28 de febrero de 2011

Entrevista: Matías Bergara

¿Quién es?
Talentoso y versátil dibujante de historietas, el joven Matías Bergara ya completó hace tiempo una novela gráfica con uso ejemplar de aguatinta y pincel seco para el grupo Belerofonte. Ha publicado en la Revista FIERRO y en diversas publicaciones digitales. Su colaboración continua con el guionista uruguayo Rodolfo Santullo sigue siendo una fórmula ganadora en los concursos y agradecida por sus lectores.
Entrevista realizada el 30/12/2008.

Yo en realidad soy estudiante, y estoy casi graduado en licenciatura en letras, en literatura.

Es una cosa importantísima para mí, aunque nunca escribí nada, ni pienso hacerlo. No me gusta. ¡Ni siquiera lo intente! Creo que llegue más cerca a ser músico que ser escritor. Encuentro más gusto en poder narrar con la imagen que con palabras. Es mi función principal.

De mi podría contarte que quizás sea el representante más joven de los jóvenes historietistas. 

Hay muy pocos dibujantes jóvenes buenos haciendo comics. Es más fácil encontrar ilustradores freelance y gente que trabaja con Photoshop y está desarrollando grandes habilidades en la ilustración pero solo en la ilustración y no la historieta. 

¿Sentís que estás en contacto con el público joven?


Hay un contacto. Desgraciadamente, el público uruguayo de cualquier edad, no importa si es viejo, no es un criterio de separar si van a leer historietas o no. En general el uruguayo en general no compra historieta a cualquier edad. Quizás con la persona joven es más fácil llegarle, y tener cierta influencia. Siempre, obviamente, el máximo sector de apoyo por lo general son jóvenes. (Pero hay una cantidad de veteranos también que están interesados en el tema).


¿Vos leías historietas de pequeño?

Leía sobre todo historietas Latinoamericanas. No era gran consumidor de historietas al modo especializado de la novela gráfica por ejemplo, no era coleccionista, ni compraba ediciones caras. Compraba lo que encontraba en los kioscos. Obviamente, ediciones muy baratas de DC, yo que sé, cosas por el estilo. Incluso Condorito, que no lo desmerezco para nada, tiene un estilo muy particular.

¿Tú comienzas a dibujar "compulsivamente" como niño?

No. Recién alrededor de los 15 años más o menos, que empecé a ir al Taller de Tunda y Ombú, es que  empecé a dedicarme con seriedad al dibujo. Pero antes no, no dibujaba por mi propia cuenta, ni lo hacía tampoco como un pasatiempo. Más bien jugaba al futbol y ese tipo de cosas. Digamos que no invertía mi tiempo en dibujar ningún tipo de cosas.

¿Algo te llamo la atención del taller de Tunda y Ombú en particular?

Algo conocía del trabajo de Tunda y Ombú, y leía las revistas en que ellos publicaba. De repente se volvió muy extraño estar ahí con esos personajes, y eso fue gran parte de la mística también, de descubrir el dibujo. ¡En contacto directo con el arte! Además tienen una manera muy particular de enseñarte el dibujo también. Eso ayuda mucho a agarrar una cierta pasión por el asunto.

Nunca un estilo personal, ni un tipo particular de hacer las cosas, sino más bien se motiva la creatividad personal, los estilos de cada uno…
Caricatura de Ombú 
¿Me llama mucho la atención, porqué  será que en Uruguay casi no hay Fanzines?

Específicamente de fanzines, quizás porque el propio medio te obliga eventualmente a despedirte del fanzine, y abandonarlos. El fanzine funciona mientras tenga algún tipo de feedback. Tú puedes hacer tu fanzine, y obviamente no estás interesado en tener un gran éxito comercial, pero lo haces porque te gusta, porque querés mandarlo a la calle, y porque querés que la gente lo lea. El problema es que acá la gente tampoco lee fanzines. Por lo tanto es ya también un despropósito. Vos mañana sacas un fanzine, y dentro de dos meses la gente ya perdió interés, salvo rarísimas excepciones, y a partir de ese momento pierde el sentido lo que estás haciendo.

Vos podrías decir, bueno en un medio de pequeña escala, como es el uruguayo, debería ser más común ver más fanzines. En realidad no, no tiene un apoyo. Las personas sencillamente no lo leen. En los 80s era más común, pero eso es porque el fanzine era una especie de herramienta contracultural. Eso ya no tiene función ninguna, ni contracultural, ni cultural. No tiene una dinámica efectiva en la sociedad. Vos largás un fanzine a la calle, y la gente no lo lee, no importa  quienes sean.

Y en cuanto a presencia en la web: ¿de que nos puede servir el Internet?

En el Uruguay hay como dos sectores culturales muy particulares: uno si se quiere un poco más dinámico, y obviamente para este el Internet es una herramienta muy interesante y muy útil para el autor. Hay más de uno que se ha hecho su carrera en base a eso específicamente.

Pero siguen siendo los menos. Hay más ilustradores haciendo juegos y animación que historieta a través de la web.

Me parece muy importante apoyar estos proyectos como los de los Fondos Concursables… al ser un país chiquito, siento que peligra Uruguay. Antes el flujo de información era más lento. Entonces, tú pierdes la identidad progresivamente, pero ahora llega la moda de nosédonde, y no hay ninguna necesidad para que los jóvenes sigan la tradición de acá. Y son tan pocos… aplastados entre ser Argentinos, absorbidos por la identidad Argentina, y o, los gringos, que los absorben también. Entonces, que produzcan historieta puedes ser muy importante para reescribir su historia, asumirla como propia..?

Es importante porque la historieta es un medio accesible, con pocos recursos, y es bastante fácil desarrollar una buena narrativa en la historieta, para un país chiquito como este. Obviamente no podemos hacer películas millonarias al estilo Hollywood desde Uruguay. Pero la historieta podría ser en ese sentido un medio interesante y verdaderamente accesible. Aun así, las influencias culturales de los países que tenemos al lado son demasiado fuertes. Con Brasil tenemos muchas diferencias a partir del lenguaje, Brasil es en sí mismo un “ecosistema” aparte y gigante, pero con los argentinos tenemos una especie de simbiosis cultural que es innegable.. Yo te diría que prácticamente lo único que nos separa del argentino promedio es la conciencia de que somos otra cosa.

Usamos el mismo lenguaje, somos muy parecidos, pasamos por los mismos periodos culturales (más o menos al mismo tiempo), tenemos ídolos compartidos, y en ese sentido, no hay una distancia muy grande.

Mi reino por un Caballo, para FIERRO.
¿Que tan fácil es para alguien de Uruguay entrar al mercado del comic argentino?

Algunos de los grandes artistas del mercado argentino han sido uruguayos. Por ejemplo: Alberto Breccia, Hermengildo Sábat, hay unos cuantos. Hubo el caso de muchos que se fueron durante la dictadura, a Argentina escapando, ¡y se encontraron después con la dictadura Argentina!

No es difícil pasar al lado argentino como artista, incluso te diría que nos dan bastante la bienvenida. ¡Nos quieren mucho! ¡Porque entre ellos no se quieren! (Risas). A nosotros nos quieren como al primo que viene a visitar un par de veces por año, ¡entonces nos tratan muy bien! Mucho mejor de que muchos uruguayos los tratan a ellos, creo, en general.


¿Décime, aproximadamente de que consiste el nacionalismo uruguayo, esa otredad?

No sé si es un nacionalismo. Porque el nacionalismo debería ir acompañado de laguna ideología, es decir, mi país es mejor que el tuyo, por A y por B, y en realidad el uruguayo no tiene eso. Quizás no un nacionalismo, pero si una conciencia nacional.  Es decir,  una especie de  identidad muy fuerte propia.



No sé si habrás notado la cantidad de banderas cuando andabas por Buenos Aires. El argentino si es más nacionalista, porque cree. Lleva adelante su simbología con mucha pasión. A mí me sorprendió andando por allá, que no en días patrios, sino en un día cualquiera la gente lleva la bandera en calcomanías en sus coches, o sencillamente pega la bandera argentina en la puerta de su casa. Acá, casi nunca vas a ver eso.

Y, el propio uruguayo, es muy propenso a olvidar las fechas patrias. No es “nacionalista” al modo que te decía recién. Es más bien un cultor de su propia identidad. La única cosa que evita que pasemos a ser argentinos o brasileños simplemente por osmosis, por ser tan pequeños, es nuestra identidad. El saber que no somos ni A ni B. Pero es solamente esa la distancia.

¿Cuál es tu perspectiva en cuanto a la situación política y la caricatura del Uruguay? ¿Alguna vez aplicaste tu talento a eso? ¿Buscar publicar en revistas cómo Guambia, etc.?

Yo hice caricatura política en algunos medios de prensa. Es muy divertido como herramienta, pero no sé hasta qué punto tiene el poder que tenía antes. Es decir, depende que tipo de caricatura se haga. En el medio uruguayo hay una larga data de caricaturistas bastante ácidos, y bastante importantes.

A principios del siglo XX si existía esa corriente, ¡y realmente te puedo decir que eran feroces! ¡Eran tipos peligrosos! Realmente no tenían ningún tipo de criterio ni consideración hacia la persona que estaban retratando, y de verdad atacaban políticamente con ironía el caso. Había por ejemplo un político ruralista  de mediados del siglo pasado, y no dudaban dibujarlo desnudo acostado con unos chanchos.

El último representante de esa raigambre quizás fue Sábat. Es uno de los mejores del mundo. Tiene casi 70 años, y se fue hace más de 40 a Argentina. Está viviendo ahí hace décadas. Es una especie de institución.

Luego en Argentina hubo una revista, que se llamaba Humor. Esa revista es brillante. Ahí también habían caricaturistas feroces, que además les toco convivir con la dictadura, arriesgando su propia vida. Recibían amenazas de muerte para no ir a trabajar. Y no aflojaban los tipos…

Es decir, vos vivís en un país con dictadura militar, lo cual significa que la figura del poder más grande que hay es un general. Vos sacás una revista de un tiraje de 100,000 números, pones el general en la tapa, con un tortazo en la cabeza y su piel verde, como si fuera un reptil, te estás jugando el lomo. Hay gente que desapareció por menos.

A más de uno le llegaban a la puerta a la mitad de la noche y le tumbaban la puerta a patadas, con armas en la cabeza y todo lo demás. Las dictaduras acá fueron bravas… Sobrevivientes de esa época son caricaturistas que a mí me gustan mucho, humoristas y autores brillantes. Ombú por ejemplo tuvo que exiliarse a México. Supongo que un tanto por persecución política, y otro tanto porque el clima sencillamente no daba para vivir en este lugar en épocas de la dictadura.

¿Para ti que papel jugo la Caricatura?

Al principio empecé haciendo eso, lo cual me deja una impronta que muchos notan en mi trabajo. No pudo hacer ni siquiera la más seria de las ilustraciones sin darle un gradito de deformación y caricaturización. Lo podrás ver en los propios personajes del Spee. En algunos momentos los personajes son más realistas, o representan más clásicamente una cara humana, pero en otros momentos son mucho más caricaturizados.
Me gusta mucho la caricatura y también la practique bastante.

En el taller de Ombú y de Tunda, es bastante común encontrar a artistas que mezclan todos los estilos de ilustración. Como lo hace Renzo Vayra también… podría ser una especialidad uruguaya.

En argentina, por ejemplo en Buenos Aires, con toda esta oleada nueva de historietistas que hay, por ejemplo Juan Sáenz Valiente, Pablo Túnica, Lucas Varela,  Dante Ginevra, los “historietas realistas” una cantidad de ilustradores jóvenes, ¡son buenísimos! ¡Son historietistas brillantes! Cualquiera de ellos puede ser un éxito en Europa, en Estados Unidos, en cualquier parte del mundo, ¡son autores espectaculares! 

Y acá en el Uruguay, es más común ver al artista diversificado, al artista que hace muchas cosas, historieta al mismo tiempo que caricatura, humor gráfico y diseño gráfico. En mi caso animación por ejemplo. Yo hago animación 3d. Lo hago porque me gusta, y es un recurso técnico interesantísimo.

¿Tú manejas más bien una onda del Realismo no?

Me gusta el Realismo en cierto modo… es decir: no me formo demasiado en la realidad, pero tampoco me permito retratarla directamente de un modo demasiado realista, ¡me gusta la caricatura y la deformación de la realidad!


Rodolfo Santullo: Guionista.
¿Como te encontraste laburando con Rodolfo Santullo, y para este proyecto del Graf Spee?

Hace un año, en diciembre del 2007, el se puso en contacto conmigo después de que hicimos una colaboración común para una muestra en España. Era una muestra de historietas uruguayas que se hizo en España, regenteado por el ministerio de cultura español. Antes no nos conocíamos. El vio mi trabajo ahí, y decidió ponerse en contacto conmigo, para hablar, para ver que hacia el otro y demás. En una de esas reuniones, del año pasado, el me paso el guion que ya tenia terminado del Graf Spee, y me dijo, “míralo, a ver si te interesa”. Me dijo, “mi aspiración es presentar esta historieta a los fondos concursales el año que viene, y bueno, igual y ganamos y sacamos un buen libro”.

¿Qué trabajos tuyos se exhibieron en España?

Una pequeña historieta, era una antología de autores jóvenes, uruguayos e historietistas. Comisionado por el ministerio Español. Como era una antología mandé una historieta muy corta, 7 u 8 páginas, a color, que ya tenia hecha. Santullo también participaba con una historieta de crímenes que había publicado en Belerofonte. Me mando un mail y ya está.

Esa instancia de la muestra fue bastante buena, nos puso en contacto a muchos, gente que estábamos separados y distanciados, fue una buena oportunidad de conocernos mejor.


¿En cuanto a la libertad de adaptación de los personajes, cómo es que creas a tus personajes?


Básicamente había una descripción muy breve de cómo se veían físicamente, y nada más. Y luego el carácter lo fui creando, en base a fotografías y después el guion. Leí el guion y vi que habían personajes bastante trágicos, otros bastante más cómicos, y a partir de ahí empecé a desarrollar como se iban a ver físicamente. Pero no solamente como se ven como modelo estático, sino también como van a actuar, como se van a mover, como va a ser su cara, el lenguaje corporal. Hay personajes que se mueven más otros menos. Todo eso construye psicológicamente al personaje. No solamente el aspecto que tiene. Da un perfil psicológico del personaje, a través de la imagen.


El perfil de Langsdorff, por ejemplo, es claro. Se nota que es un personaje trágico. No está destinado a más que sufrir la tragedia de su propia historia, y por lo tanto lo dibuje consecuentemente. Es decir, como un personaje no muy alegre, casi no sonríe. Y mismo en su lenguaje corporal, y su forma de actuar, y sus expresiones, se puede ver que es un tipo que va tener un futuro complicado en la historia.

Pero cae bien…

Por suerte. Causa algún tipo de simpatía al menos… o algún grado de identificación por parte del lector. Eso era también parte de lo que yo quería obtener con el personaje.

Hay personajes que pueden ser muy simpáticos o muy antipáticos con su carácter. Pero, en realidad lo que va a dictaminar si el personaje va a ser agradable o no va a ser el lector. El personaje puede ser un villano, o puede ser bueno, pero  a vos te va a gustar más o menos dependiendo de que tan bien lo asimiles como lector, de que tan bien te puedas identificar con él, por su bondad o por su maldad… pero si no es posible un buen grado de identificación con el personaje, no te va a gustar. Tiene que haber un poco de realismo y verisimilitud en las emociones de los personajes.

La maldad y la bondad son emociones muy humanas, todos nos podemos hallar a nosotros mismos en esas situaciones. Así que creo que los personajes por lo general funcionan. Los que han leído la obra siguen fácilmente los aspectos de cada personaje.

¿Cómo es tu manejo aparentemente accidental de regar agua? ¿Trabajas con tinta china?

Es tinta china y ecoline. Ecoline es como una tinta china que viene ya rebajada en agua, más dúctil. El asunto de esa técnica, no es por un fin estético específico que utilizo las manchas y lo demás, sino es más bien por un tema de que me entretiene al utilizarlo. Me gusta el hecho que el material no esté absolutamente bajo control. Es un poco impredecible a donde va ir a dar tal o cual cosa. Es un tema digamos del disfruté que yo tengo al trabajar. Me gusta esa especie de prolijidad del material.

¡Te mantiene sorprendido! En cierto modo, ¿no?
Logra que al embarcarte en un trabajo, no te veas encerrado lo que se podría llamar tu propia caligrafía de trabajo. Que tu propio trabajo no se vuelva repetición de vos mismo, y de tu propio estilo, lo cual eventualmente te lleva siempre al cansancio, y al hastió de tu propio arte. Como si fuese una caligrafía, algo que ya tenés ensayado…

En ese sentido, lo momentos incontrolables, como loa tinta que se mueve y lo demás, ayudan a paliar ese hastió. Hay otros artistas, que justamente en la caligrafía, encuentran el placer. Encuentran el placer en llegar al papel, y encontrarse a sí mismos, una y otra vez. ¡Este es mi estilo!

Lo habrás visto en Ombú. Ombú puede hacer una adaptación de una obra histórica, puede hacer un chiste solo o puede hacer una caricatura política; y en cualquiera de esos casos, es absolutamente imposible que él no se haga a sí mismo, es decir, a su propio arte. Uno puede reconocer un dibujo de Ombú a más de cien metros de distancia. Yo lo comprobé. Una vez vi una tapa de una revista Breccia (que es una revista política), en un kiosco, a una cuadra de distancia, apenas se veía de lejos, y dije, la tapa es un dibujo de Ombú. Aborde los cien metros, y efectivamente, era un dibujo de Ombú.

Cualquiera de las dos cosas son igual de valiosas. No estoy hablando de que haya algo mejor o peor. Mi placer personal, en el trabajo, requiere que encuentre alguna manera de no estarme repitiendo.

¿De donde tomas tu educación narrativa?

Me gustan muchos tipos de cosas… he leído todo tipo de autores. Me gusta muchísimo la novela modernista, del estilo de Faulkner y Joyce, Dos Pasos, Hemingway, toda una generación de escritores de principios del siglo XX. Obviamente después ha corrido mucha agua bajo el rio, ya no son más vanguardistas, sino más bien ejemplos de la literatura antigua… ¡pero sigue siendo encantadora! Realmente se rebuscaron mucho en el hacer de narrar y buscarle vueltas a la narración básica.
Encuentro muchas huellas de esos autores en Niel Gaiman, en Alan Moore, es muy interesante. Yo en una época (hacia no mucho tiempo), solía ser de la clase de personas que llegan a la historieta poniendo el énfasis en los ilustradores: me gustaba sobre todo el dibujo, no tanto la historia. Ahora últimamente cambie un poco ese perfil, y estoy leyendo mucho más al escritor. Por eso le estoy dando más pelota  a tipos como Moore y Gaiman.

Hay historietas muy bien ilustradas, y que también están muy bien contadas. No es que sea una cosa o la otra. La historieta es obvio que es una mezcla de las dos cosas. Pero, en determinado momento me llego la etapa de ponerle más atención al texto, habiéndome encontrado con obras como Sandman, por ejemplo, cuyos primeros números están bastante mal dibujados, son casi desagradables. Sin embargo tienen una narrativa perfecta, dibujo incluido. ¡Son cosas bárbaras!

Stand Up! Lapiz

Con guión de Alceo.



¿Qué andas trabajando ahora?

Un par de proyectos directos para los fondos concursables con algunas historietas que ya teníamos listos, antologías de pequeños relatos, que supongo entre ellos conforman una novela gráfica. Y luego tengo algunos proyectos personales que no tienen que ver con la historieta, tienen que ver con el estudio de animación en donde yo trabajo. Al principio hacíamos animación para publicidad y cortos, pero ahora trabajamos para la industria del videojuego, que es más dinámica. Casual Games, juegos de internet, de consumo masivo. No juegos de alta producción.

Básicamente quiero lograr tener un estudio de determinadas proporciones, y además que sea mío, que sea mi propio emprendimiento, y no trabajar en emprendimientos de otros.

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